Cómo desengancharse del Whatsapp con la elegancia de una reina en Semana Santa.-

Cómo desengancharse del Whatsaapp con la Elegancia de una Reina en Semana Santa.-



Paso 1: Colocar el smartphone de rigor en un lugar visible, asegurándose de que las alertas estén encendidas.

Nota: No se recomienda la cercanía de la cocina por el riesgo de sobrepeso durante las maniobras compensatorias de relajación.


Paso 2: Mentir a tus contactos cercanos diciendo que se te ha estropeado la aplicación y necesita reinstalarse cuando dispongas del tiempo necesario. (Lo siento, chicos, era imprescindible para mi salud emocional).


Paso 3: Cada vez que se oiga una alerta de mensaje emitir un grito de guerra similar a "¡la demencia anima sin violencia!" u "¡ovario, trompa, útero y vagina!.¿Quién domina?... MEDICINA". También se aceptan los de "una sardina, dos sardinas, tres sardinas y un gato se apostaron la manera de meterse en un zapato" o "No me pises que llevo chanclas", o incluso un buen canto gregoriano o tipo Taizé o tal vez Sabarana hindú variante menorquina repetido infinitas veces juntando las manos a modo de oración,  o acaso un intento armónico de viaje astral escuchando de fondo la música del comienzo del clásico español "el Hombre y la Tierra", imaginándose uno que es el águila real con la cabra montés en sus garras sobrevolando las alturas de la península ibérica, porque si se imagina que es la cabra está perdido.


Nota:
¡Ojito con el Sabarana hindú!. La única vez que lo empleé (con catorce años, joven yo) para mitigar lo que parecía ser una migraña, me transportó a un estado comatoso del que desperté unas venticuatro horas después (No es broma).

Paso 4: Leer el libro de autoayuda "Usted puede sanar su vida" de Louise L. Hay. Repetir unas cien veces delante del espejo la frase elegida del mismo: "Soy ssssstupenda y maravillosa" (yo lo hago en femenino, pero sirve cualquier género). Sólo se corre un riesgo: Que la falta de costumbre de mirarse en el espejo de frente asuste sobremanera encontrándose todos los defectos cutáneos y subcutáneos que han ido apareciendo con el paso de los años... Si esto ocurre... ¡Esconder las gafas!. También puede suceder que el espejo interprete su papel y le considere a una la "madrastra de Blancanieves"... No pasa nada... Se le dice con calma que Blancanieves se ha ido de vacaciones de Semana Santa y que la más guapa del reino impepinablemente es la menda, con lo que no existen peligros de ningún tipo.
Nota: Ayer noche el espejo se rompió ligeramente... ¡Pobre!... Se asustó.

Paso 5: Escuchar la música que utiliza Rocky Balboa para entrenarse... Lo de la ingesta de huevos duros no se recomienda... No vaya a ocurrir un cambio de película y nos transformemos de repente en un indomable Paul Newman (aunque no estaría mal, dicho sea de paso, tener uno de estos por los alrededores para aliviarse tan sólo visualmente durante las fases de desintoxicación whatsappera).

Paso 6: Hacer música... Rítmicamente... Sí... La creación enaltece al ser humano.... Música, he dicho música. Con lo que se tercie: Copas con agua y cucharas, botellas de ginebra, bolsas de patatas fritas (sí, de esa fábrica en la que compra un montón de gente mayor los Domingos saliendo atropelladamente de misa de una, sin esperar a recibir siquiera la bendición del sacerdote. Esto está dedicado especialmente al Chiquitín, para que fume en pipa y a los buitres leonados de Rodríguez de la Fuente), palmas, llaves, sonajeros... Lo de la guitarra o el teclado es para nota, no resulta imprescindible.

Paso 7: Observar emotivamente las gotas de lluvia en los cristales de las ventanas, elucubrando cuál de ellas ganará la carrera hasta el extremo inferior de la misma. Es poético y gusta a los niños. Lo recomiendo sobre todo si se traslada uno en automóvil para esquiar a Baqueira con la radio del coche estropeada.

Paso 8: ¡Martes y Trece en Youtube!... ¡Imprescindible!... Si cantan flamenco... ¡Mejor!. 

Paso 9: El más difícil de todos. ¿Qué hacer si dan las 10 p.m. y la niña no da señales de vida?... ¿Utilizar el whatsapp?... NO, cantar con voz de Fray Escoba:

 "Cada muerto que enterramos
un duro que nos ganamos.
Cuantos más muertos enterremos
más duros nos ganaremos.
Había un hombre tan grande como un megaterio
que pasaba las noches en el cementerio.
Le entraron ganas de comer al punto, 
abrió una losa y se tragó un difunto". 

El cántico es duro, pero estimula. ¡Ánimo!...

Paso 10: Cuando llega la hora de poner el cargador al móvil (porque una cosa es no utilizar el Whatsapp y otra no contestar las llamadas) y ve una en la pantalla (porque  a veces sale, ¡me cago en...!) algo que trata sobre "el router y el wifi", que sabe (sé) que es un comentario claramente referido a una misma por un buho real y se queda sin conocer el motivo, mordiéndose las uñas de la mano derecha (porque en la izquierda las llevo cortas)... Directamente... ¡DUCHA FRÍA!.

Superado esto... Ha pasado un día...  Ahora ya llevo cinco... ¡Cinco días sin Whatsapp!... Soy Superwoman... O Superman... Y he compuesto cinco piezas musicales, he visto cinco veces al maestro Mastropiero, he hecho una tortilla de cinco huevos y me he mirado en plan "motivator" cinco mil cinco veces al espejo, que se ha roto de puro enfado... Pero lo peor de todo es que he visto y oído más de cinco veces a Gomaespuma y Martes y Trece y lo del cinco me preocupa.


¡Y la voy a cagar, porque no sé si voy a ser capaz de no poner el enlace de esto en el Whatsapp...!






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